Copa menstrual, un brindis por la equidad de género

Copa menstrual, un brindis por la equidad de género

La menstruación no tiene cuarentena

No son pocas las mujeres que durante la emergencia sanitaria se han visto en apuros para tener acceso a elementos de higiene menstrual, y no se trata solo de un problema de desabastecimiento, los recursos económicos de gran parte de la población se han reducido y de forma severa en sectores informales, por ejemplo vendedoras ambulantes, manicuristas, trabajadoras independientes que aún no se les permite reiniciar sus actividades, y la lista continúa.

Bajo estas circunstancias las desigualdades sociales no solo se hacen más visibles sino que se incrementan. El presupuesto para la mínima subsistencia no siempre permite incluir toallas higiénicas y mucho menos tampones, pero la menstruación no tiene cuarentena; las mujeres siguen menstruando, los ciclos se alteran, se retrasan, presentan sangrados irregulares que duran más de lo esperado o aparecen más de una vez al mes. Es un drama silencioso que acompaña a un gran número de mujeres porque la menstruación sigue siendo un tema sobre el que se prefiere no hablar, no es una prioridad para nadie más allá de quien la vive.

 Si estás menstruando vete a tu casa

Según UNICEF el 20% de las niñas del Pacífico colombiano consideran la sangre menstrual como sucia, además, en la mayoría de los casos no cuentan con los recursos para hacer un manejo higiénico de ella.

Entretanto los estigmas y tabúes que se relacionan con la menstruación dificultan el adecuado manejo de la higiene menstrual, al tiempo que alimentan las ideas equivocadas y prácticas discriminatorias de auto-cuidado, razón por la cual resulta física y emocionalmente más práctico permanecer en casa y no exponerse.

Contribuir a la autonomía de niñas y mujeres, mediante la inclusión de insumos sanitarios alternativos en sus prácticas cotidianas como la copa menstrual, constituye una vía para el desarrollo de la seguridad y la justicia en derechos sexuales y reproductivos.
La provisión de copas menstruales seguras junto a capacitación presencial y virtual respecto a su uso es crucial para sensibilizar a la comunidad sobre la naturaleza de la menstruación; mejor información permite naturalizar su manejo, desmentir los mitos y tabúes, y da herramientas para transformar las prácticas y costumbres que refuerzan las brechas de género respecto de un evento común a todas las mujeres que impactará un tercio del tiempo de su ciclo de vida.

De allí que estos esfuerzos se focalicen en la población joven, mujeres afrodescendientes, indígenas y migrantes en condición irregular, ubicadas en las zonas con los índices más bajos de desarrollo socio-económico de Colombia, donde las dificultades para la adquisición de insumos sanitarios refuerzan los estigmas sobre la concepción de la feminidad, atentan contra su dignidad y reducen las oportunidades para la equidad.

 La copa en mi

Se fabrica en silicona quirúrgica, látex o plástico quirúrgico lo que garantiza que la temperatura corporal se conserve y se reduzca el riesgo de que se presenten reacciones inflamatorias o alérgicas; es básicamente un contenedor que se introduce en el conducto vaginal (al igual que los tampones) en el que la sangre se deposita, pero no se absorbe como en los productos de algodón y se vacía de acuerdo a la intensidad del sangrado.
No es nueva, existe hace más de un siglo, su uso se ha empezado a generalizar desde hace unos años en gran parte por los movimientos feministas que encontraron en ella la posibilidad de reivindicar la relación de la mujer con su cuerpo y su menstruación, así como por la exposición masiva en redes sociales de mujeres contando su experiencia; demostrando como han aprendido a usarla, sus temores, las dificultades más comunes que se presentan, pero sobre todo las muchas ventajas que tiene.

Uno de los trabajos de mayor repercusión a nivel mundial ha sido el de Diana Fabiánová (directora de cine) quien junto a Mona León Siminiani y Marion Doussot (guionistas) crearon el documental La Luna en Ti (2009) donde se exploran los mitos, el sentir de niñas y adolescentes frente a la menstruación y la dicotomía que experimentan frente a un tema que puede ser doloroso, liberador, extraño, íntimo, motivo de celebración o preocupación al mismo tiempo.

Documental Monthlies: La Luna en Ti para Adolescentes de Diana Fabianova

<<…en estos cuentos el personaje protagonista, la jovencita, debe superar su miedo a la sangre para poder llegar a ser una mujer y alcanzar la madurez biológica y psicológica requeridas para criar y dar a luz, y nosotros existimos gracias a esta madurez y a la menstruación. >>
Dusan Fabián, Psicólogo

 En 10 años una mujer usará 2.600 toallas higiénicas o 1 copa menstrual

La copa menstrual es un método de higiene eficaz, económico y seguro; amigable con el medio ambiente en comparación con los métodos tradicionales (toallas sanitarias, tampones o materiales improvisados) que generan afectaciones en la salud de las usuarias, como por ejemplo el síndrome del shock tóxico asociado al uso de tampones superabsorbentes.

Se estima que una mujer a lo largo de su vida reproductiva puede hacer uso de unas 13.000 a 15.000 toallas o tampones que a su vez tienen componentes de algodón, plásticos y blanqueadores químicos.

Estas cifras demuestran la carga económica que conlleva su uso mes a mes, el impacto que se ha demostrado tiene en la salud a largo plazo y, por supuesto, la huella ecológica que inevitablemente produce.

Con estas alarmantes cifras no se puede ser indiferente frente a un tema de tan grave impacto para la vida, la salud y la sostenibilidad, nuestro compromiso frente a la salud sexual y reproductiva de niñas y mujeres en Colombia nos motiva a iniciar esta campaña y a invitar a hacer uso de métodos alternativos que contribuyan al bienestar en el manejo de la menstruación.

 Cómo usar la copa menstrual

Inicialmente es importante adquirir la copa del tamaño adecuado. Existen principalmente dos tallas: S para mujeres menores de 30 años o que aún no tienen hijos y L para mayores de 30 años o que ya tuvieron hijos. Sin embargo, hay marcas que ofrecen tres o cuatro tallas más específicas de acuerdo a la etapa de cada mujer.

Por estar hecha de materiales flexibles se puede doblar y eso facilita su inserción, luego que la copa se introduce se abre dentro de la vagina creando un vacío que evita las fugas. Al momento de retirarla es importante romper ese vacío presionando la base de la copa con los dedos y jalando hacia fuera.

Cada cuánto se debe desocupar la copa dependerá de la cantidad de sangrado y aquí es muy importante ser conscientes de cómo se comporta la menstruación en cada caso; en general las mujeres suelen tener sangrados fuertes o abundantes el primer o segundo día y necesitarán vaciarla cada 4 o 6 horas y los días posteriores puede durar más tiempo.

La limpieza es más sencilla de lo que se puede imaginar, si bien este puede ser un tema de preocupación al comienzo, la práctica ayudará a superarlo sin problema. La copa debe esterilizarse antes de cada menstruación, pero no se requiere un lavado cada que se vacía. Si tienes acceso a un lavamanos puedes limpiarla solo con agua ya que no se recomienda el uso de jabones. Otra alternativa es llevar al inodoro una botella de agua que facilite su limpieza al momento de desocuparla.

Lo que puede concluirse de manera general es que sí hay un requisito indispensable para usar la copa y es el autoconocimiento. Es muy importante conocer cómo funciona el sistema reproductivo femenino y por supuesto explorar su anatomía, tener presente que hay una etapa de aprendizaje que puede ser incómoda para algunas pero siendo pacientes se logra superar, y en caso de presentar molestias dolor o fugas informarse de las causas.

Otros recursos de interés sobre higiene menstrual

  1. La menstruación: desmontando el último tabú femenino, Karen Houppert, 2000.
  2. Desafíos de la menstruación en niñas y adolescentes de comunidades rurales del pacífico colombiano.Liany K. Ariza-Ruiz, María J. Espinosa-Menéndez, Jorge M. Rodríguez-Hernández, Rev. Salud Pública. 19 (6): 833-841, 2017.
  3. CARTILLA Higiene menstrual en niñas de escuelas rurales del Pacífico Colombiano, UNICEF, 2017.
  4. Puberty Education & Menstrual Hygiene ManagemenUNESCO, 2014.
  5. Menstruapedia comic, Guía para niñas sobre el periodo menstrual.
  6. El Tabú de la menstruaciónpor Diana Fabianova en TEDxBratislava 2013.
  7. Una manera libre de tabú para hablar del periodopor Aditi Gupta en TEDxGatewayWomen.
  8. Síndrome de choque tóxico, Clínica Mayo. Consultado en 2 junio de 2020
  9. La colombiana que ‘hackeó’ la toalla higiénica para cambiar la vida de las niñas en ÁfricaCNN, 2016.
  10. Lammily la muneca antibarbie que tiene acne y celulitis ahora le llega el periodoCNN, 2015.
  11. La menstruación, preguntas frecuentesUNFPA, mayo 2020.
  12. Nueve cosas que usted debe saber sobre el periodo menstrual y la pandemia por COVID-19, UNFPA, mayo 2020.

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Enfoque de género ¿Por qué importa?

Enfoque de género ¿Por qué importa?

El concepto de Género en la construcción de una sociedad más justa y democrática.

Por Angélica Lorena Londoño*

 

Comprender el concepto de género y equidad de género, permite avanzar hacia un mundo más justo, en el que hombres y mujeres tengan las mismas oportunidades y sean libres de participar en diferentes espacios sin ningún tipo de discriminación, lejos de lo que socialmente se ha definido que “deben” hacer las mujeres o los hombres (roles); y con la plena satisfacción frente al ejercicio de sus derechos.

 

El género no es sinónimo de mujer.  Si bien es cierto, la historia marca el surgimiento de este concepto a partir de movimientos feministas a través de los cuales las mujeres invitaron a reflexionar ante las posiciones discriminatorias, las cuales no podían ser justificadas desde las diferencias biológicas entre hombres y mujeres y la supuesta inferioridad en capacidades producto de esas diferencias; no quiere decirse con esto que, cuando se atañe al concepto de género, se haga referencia exclusiva a las mujeres.

El término género nos concierne a todos, involucra a hombres y mujeres al igual que implica la atención de otras categorías como la edad, la etnia, la orientación sexual, la discapacidad y situaciones como el desplazamiento forzado, el conflicto armado, entre otras.

En este sentido, se reconoce la diversidad y heterogeneidad de las mujeres y de los hombres, lo cual guarda relación con el concepto de equidad de género, en tanto que implica el reconocimiento y valoración de dicha diversidad y la posibilidad de brindar un trato igualitario en tanto sujetos de derechos, y diferenciado desde sus propias necesidades.

Se entiende por “Género” a los conceptos sociales frente a las funciones, comportamientos, actividades y atributos que cada sociedad considera apropiados para los hombres y las mujeres[1].  Esto quiere decir que, socialmente se han asignado una serie de roles que marcan lo que se espera frente al comportamiento del sexo masculino y el sexo femenino, lo cual se enseña desde temprana edad y se construye a través de la sociedad y la cultura.

Tradicionalmente, se atribuyen a las mujeres roles pasivos, de cuidado de los otros, de mayor sensibilidad y básicamente se espera que sean madres y esposas y se remitan al ámbito de lo privado, mientras que a los hombres se les atribuye la actividad, el poder, la fuerza y el rol de proveedores y se les otorga el ámbito de lo público[2].

Cuando se asume que hombres y mujeres deben comportarse de acuerdo con los roles que se les han atribuido, se pueden presentar inequidades dadas las diferencias en las funciones que a cada uno de estos grupos le han sido asignadas por la sociedad, y adoptar posturas discriminatorias cuando el comportamiento no es coherente con lo que se esperaría de cada sexo, o cuando se considera que una persona por el hecho de ser mujer u hombre, no está en la capacidad de realizar ciertas actividades o de acceder a determinadas oportunidades.

Esta postura frente a los roles de hombres y mujeres que se ha construido a través del tiempo, y ya que en su mayoría recae negativamente en el sexo femenino, ha generado situaciones de inequidad en las cuales las mujeres se han visto principalmente afectadas y con la necesidad de movilizarse para generar un cambio.

Por esta razón, la perspectiva de género tomó fuerza en los años 70’s a través de movimientos feministas que reclamaron por la igualdad y la no discriminación en razón del sexo y del género, cuya finalidad más allá de dar cuenta de una realidad injusta, fue promover una transformación que lograra erradicar las inequidades que se presentaban entre hombres y mujeres.

La perspectiva de género implica una transformación social de fondo para la búsqueda de condiciones de equidad, donde hombres y mujeres tengan la libertad de ejercer sus derechos y de construir contextos para el reconocimiento de las desigualdades, acogiéndose a los marcos normativos, políticos y socioculturales que han evolucionado en materia de reconocimiento de derechos, interiorizando comportamientos, prácticas y costumbres incluyentes y respetuosas de la diferencia.

En este sentido, la perspectiva de género tiene que ver con la postura que se adopta para el análisis de las situaciones, que desde un punto de vista sistémico, se relacionan con el género, tales como variables económicas, políticas, sociales, etc., y también variables que constituyen la definición de género en sí, como la orientación sexual, identidad de género, entre otras.

Por su parte, el enfoque de género centra la atención en las condiciones necesarias para garantizar derechos de acceso a bienes y servicios de la sociedad con justicia e igualdad. En la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo El Cairo, en 1994[3], se hizo énfasis en la importancia de eliminar las brechas entre hombres y mujeres y de propender por la igualdad de género, para que ambos puedan tener acceso a oportunidades que les permitan la plena efectividad de sus derechos.

Esto indica que debe haber imparcialidad en el trato que reciben mujeres y hombres de acuerdo con sus necesidades, ya sea con un trato igualitario o con uno diferenciado pero que se considera equivalente en lo que se refiere a los derechos, los beneficios, las obligaciones y las posibilidades[4].

Cuando se garantice que el enfoque de género trasciende a todos los ámbitos en los que se desarrollan las personas, se podrán detectar oportunamente factores de desigualdad discriminación y violencia, y movilizar acciones para transformar las situaciones que perpetúan esas inequidades, en procura de la construcción de identidades femeninas y masculinas que no se basen en los comportamientos que socialmente se le han asignado a hombres y mujeres, sino que se genere una distribución justa de los roles, para la construcción de una sociedad más equitativa y democrática.

En este sentido entender que, si bien es cierto, la historia ha marcado una pauta frente a lo que es socialmente admitido en cuanto al comportamiento de los hombres y las mujeres; es deber de todos incorporar en los diferentes espacios de socialización los conceptos de perspectiva de género y equidad de género, que permiten identificar obstáculos que impone la sociedad y que generan inequidades, para transformar y ofrecer una mirada incluyente tanto a hombres y mujeres desde sus intereses, necesidades y prioridades, posibilitando la participación de todos los seres humanos para la construcción de ciudadanía y el goce de condiciones para el beneficio común, principalmente en el ejercicio de sus derechos.

 

 * Autora invitada. Psicóloga, Universidad Santo Tomás. Candidata a Magíster en Salud Sexual y Reproductiva, Universidad el Bosque.


[1] Género y salud Organización Mundial de la Salud – OMS, 2018.

[2] Perrotta G. La perspectiva de género en salud sexual y reproductiva. Memorias del II Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología, XVII Jornadas de Investigación y Sexto Encuentro de Investigadores del MERCOSUR: Contribuciones a las Problemáticas Sociales. Argentina: Facultad de Psicología – UBA, Secretaría de Investigaciones, 2010.

[3] Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo. El Cairo. 1994.

[4] Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola FIDA. Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola FIDA. En línea 2017, disponible en: http://es.unesco.org/creativity/sites/creativity/files/digital- library/cdis/Iguldad%20de%20genero.pdf

 

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La crisis de Venezuela y la salud de las mujeres

La crisis de Venezuela y la salud de las mujeres

Echando mano de todos los recursos

Actualmente a través del chat recibimos 24 consultas mensuales en promedio desde Venezuela, y notamos que el número de personas que se contactan va en aumento con el transcurrir de los meses.

Suelen consultar solicitando la interrupción del embarazo y anticonceptivos, pues las venezolanas refieren que la disponibilidad de métodos para evitar el embarazo ha disminuido por causa del desabastecimiento, ante esto las mujeres han optado por otros recursos como la búsqueda en internet.

Aunque la promoción de medicamentos en la web es muy diversa, tanto para abortar como de métodos anticonceptivos, las ofertas confiables que se pueden encontrar allí son escasas, es decir; opciones reales para mujeres con dificultades de movilidad, sociales y económicas que les garanticen acceder al tratamiento que necesitan.Las crisis humanitarias tienden a impactar de forma más agresiva a las mujeres, ya que las violencias a las que tradicionalmente están sujetas se agudizan.

 

Y en efecto, así lo ratifica el informe “Mujeres al límite[1] de noviembre de 2017, una investigación de las organizaciones Cepaz, Avesa, Freya y Mujeres en Línea muestra cómo está golpeando a las mujeres la crisis de salud pública en el vecino país, de allí algunos datos…


 

·         72% no encontró anticonceptivos disponibles

·         27% no tuvo dinero para comprar anticonceptivos

·         756 mujeres murieron en 2016 por causas asociadas a la maternidad

·         22% fue la tasa de embarazo adolescente (solo superada por Honduras 26.1%)

 

La crisis no sabe de fronteras

Las migraciones son tan antiguas como la humanidad, pero las personas cuando las personas migran huyendo de condiciones que amenazan su bienestar quedan en desventaja. De nada sirve hacer oídos sordos cuando los vecinos claman por ayuda.

Esto obliga a que los gobiernos y las ONG de la región sumen acciones para dar respuesta al reto que plantea el éxodo en temas de salud sexual para venezolanas, reto en el que será indispensable el acompañamiento de organismos de cooperación internacional si se quiere dar respuesta coordinada y efectiva.

Al respecto, Amnistía internacional recuerda que tanto por leyes internas como por acuerdos y tratados internacionales Colombia debe:

“…proteger no sólo a personas como los disidentes políticos que están siendo perseguidos en Venezuela, sino también a aquellas personas que por motivo de enfermedad o condición médica, su vida está en riesgo por no acceder a medicamentos.”[2]

Sin embargo, aunque sean pocas las mujeres que pueden viajar en relación con las que requieren servicios e insumos para atender necesidades de salud reproductiva los países receptores tenemos obligaciones de protección de derechos humanos con los migrantes, a pesar de la precariedad de los sistemas de salud latinoamericanos.

Sin duda, posibilitar el acceso a servicios de anticoncepción y aborto seguro para las venezolanas se hace apremiante.  En medio de la limitación de recursos, es de resaltar el anuncio del ministerio de salud colombiano de aprobar un decreto que destina recursos económicos para la creación de un plan básico de beneficios para extranjeros que incluirá atención de emergencias, controles prenatales y vacunas.[3]

 

Cómo podemos ayudar

Para organizaciones como la nuestra la oleada de mujeres en búsqueda de atención representa un reto para el equilibrio entre la sostenibilidad económica y el compromiso con nuestra misión, pues para asegurarles la atención será necesario algún nivel de subsidio.

Conscientes de estas circunstancias y entendiendo las dificultades que puede representar para una mujer llegar hasta nuestros centros médicos hemos creado una alianza con financiadores internacionales que nos ha permitido habilitar un plan de subsidios para venezolanas.

Este apoyo estará disponible para aquellas que requieran atención en caso de embarazo no deseado o que ya tengan decidido interrumpir un embarazo que implique riesgo para su salud emocional o física, que sea resultado de violación sexual o donde exista malformación fetal inviable después del nacimiento.

Para más información sobre opciones de aborto seguro para venezolanas también puedes leer: “Aborto en Colombia

 

Fuentes:

[1] Mujeres al límite, Centro de Justicia y Paz (CEPAZ) Venezuela, 2017. Consultado en 28 de marzo de 2018.

[2] La tarea de Colombia, en Salida de Emergencia, venezolanos que huyen de la crisis de derechos humanos. Amnistía Internacional 2018. Consultado en 28 de marzo de 2018.

[3] Gobierno prepara un plan básico de beneficios en salud para extranjeros. Boletín de Prensa número 015 febrero 12 de 2018, Ministerio de salud y protección social Colombia.

 

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