Por Lady Alba[1]

Las dos orillas del río Guaviare

Rosa y Catherine, dos mujeres que desde orillas distintas han vivido una travesía por el ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos para las mujeres en contexto rural disperso o en los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación ETCR. [2]

Aunque vive en la otra orilla del río Guaviare, Rosa de 29 años, silenciosa, de mirada escondida y movimientos lentos, es una de las beneficiadas en la brigada de salud sexual y reproductiva realizada en el ETCR de Charras (Guaviare). Asiste por recomendación de su vecina quien conoce del maltrato que Rosa recibe de su pareja, sabe también que después de su último parto el hospital le negó el método anticonceptivo, y que hoy día sus tres hijos están bajo protección del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar -ICBF-.

Ese día en la brigada, el médico notó varios factores de riesgo, por lo que se hizo una prueba de embarazo. Al conversar con Rosa sobre el resultado positivo de la prueba, una gran angustia la obliga a hablar “¿o sea que estoy esperando? no puedo tener otro hijo, yo le dije a él (refiriéndose a su pareja) que si me volvía a embarazar yo no iba a continuar. No me deja cuidarme, no hace nada y ahora no tenemos carnet de salud”.

También conocimos a Catherine, Médica general de una IPS[3] en Ipiales. En su consulta médica es común escuchar a mujeres que solicitan servicios de interrupción voluntaria del embarazo IVE, siendo para ella muy difícil encontrar una respuesta inmediata por la inexistencia del servicio de aborto legal en su lugar de trabajo. Ella respetuosa de los derechos sexuales y reproductivos, reconoce que hay colegas que no dan información a las mujeres. Sabe que para muchas, como en el caso de las mujeres migrantes, el camino en la búsqueda de atención médica puede ser más largo y riesgoso, también reconoce que como funcionaria es poco lo que puede hacer.

En la primera, vulnerada por un contexto social donde la violencia no ha sido sancionada para el verdugo de Rosa, la ausencia de herramientas personales y la desinformación son muestra de todos los obstáculos que Rosa ha tenido que enfrentar para ejercer un derecho reproductivo expresado como el deseo de “no tener más hijos que le arrebatará el ICBF”.

En la segunda una institucionalidad que no provee respuestas, cuyo servicio es limitado por la falta de decisiones administrativas y voluntad política para estructurar una oferta de salud sexual y reproductiva que considere las necesidades particulares de las mujeres.

Tendiendo puentes para la salud sexual

 

Afortunadamente para Rosa y Catherine, la realidad ha sido cambiada favorablemente, gracias al apoyo de FOKUS y su programa de acceso a salud y derechos sexuales y reproductivos se están reduciendo barreras y fortaleciendo la autonomía reproductiva de mujeres y familias en zonas apartadas de Colombia. Estrategias como brigadas de Salud Sexual y Reproductiva, fortalecimiento a hospitales, colectivos juveniles y capacitación a profesionales de la salud, significan una oportunidad para que las comunidades, además de acceso a servicios sepa del derecho a tomar decisiones sobre su sexualidad y reproducción.

Rosa, en medio de las barreras geográficas, pudo acceder no solo al método anticonceptivo de larga duración que buscaba, sino también a un servicio de aborto seguro y de calidad, esto en el marco del Proyecto 1325 “Autonomía reproductiva, un camino hacia la paz” en alianza con el Foro de Mujeres y Desarrollo – FOKUS, cuyas acciones además de la provisión de servicios, considera espacios formativos en derechos para que vecinas como la de Rosa no sientan temor de abogar por otras mujeres y continúen multiplicando el conocimiento en su comunidad.

Por su parte Catherine fue fortalecida como personal de salud sensible a los derechos sexuales y reproductivos a través del proyecto “Mujeres sin barreras” para el acompañamiento técnico en implementación de servicios a varios hospitales en diversos territorios de Colombia, dentro de ellos la Institución donde Catherine trabaja y llevar hasta allí asistencia técnica para la gestión, organización e implementación del servicio de IVE en primer nivel de complejidad.

En el caso de la Doctora Catherine la asistencia le permitió capacitarse en la técnica de Aspiración Manual Endo-uterina (AMEU), un procedimiento médico recomendado por la OMS para atender el aborto seguro y de calidad de manera ambulatoria, lo cual permite que las mujeres de zonas dispersas no tengan que desplazarse hasta ciudades capitales para ser atendidas.

El ejercicio de ciudadanía desde la salud sexual y reproductiva

 

En un momento tan importante para la continuidad de los acuerdos de paz y en el que se revisan los pronunciamientos de la corte constitucional con relación al derecho a la interrupción voluntaria del embarazo en el país, es más que pertinente seguir movilizando la sensibilidad del personal de salud, fortaleciendo la institucionalidad y empoderando a las mujeres en su autonomía reproductiva para que lo que se ha ganado legalmente se refleje en el territorio donde están las comunidades, como el disfrute de una sexualidad sana y segura para todas las mujeres de Colombia.

Rosa es solamente una muestra de las miles de mujeres que de haber contado con atención básica en salud sexual y reproductiva de manera oportuna de seguro se habría logrado evitar algo de su sufrimiento; Catherine por su parte, es una valiente excepción en la regla del universo médico donde desafortunadamente un número importante de profesionales abusan del derecho a la objeción de consciencia y abundan los prestadores que estigmatizan a las personas en que solo reclaman por su derecho a decidir, y de paso coartan su potencial personal y su derecho más íntimo el de la autonomía sobre el primer territorio de derechos, el que se ejerce sobre el propio cuerpo.


[2]Posterior a la firma del acuerdo de Paz entre el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de las FARC, se crearon lugares dispuestos para que los excombatientes hagan su tránsito hacia a la vida civil, luego de la entrega de armas estos lugares pasaron a llamarse Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación.

[3]IPS, Institución Prestadora de Servicios de Salud en el Sistema de Salud y Seguridad Social de Colombia.

 

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