Prohibición del matrimonio infantil, un logro del 2025

Prohibición del matrimonio infantil, un logro del 2025

La prohibición del matrimonio infantil y las uniones tempranas en Colombia, que deja la aprobación de la Ley 2447, es tal vez el logro más significativo para los derechos sexuales y reproductivos en Colombia presentado durante 2026.

Más que una reforma legal, es un cambio cultural y social profundo que protege a miles de niñas y adolescentes de situaciones de vulnerabilidad.

En esta nota te invitamos a conocer las implicaciones y retos de este avance legal para el país.

 

Un hito para la infancia en Colombia

El 13 de febrero de 2025 fue sancionada la Ley 2447, que elimina todas las formas de matrimonio infantil y uniones tempranas en el país. Esta norma surge tras años de lucha de organizaciones sociales y defensores de derechos humanos que reclamaban que los niños y niñas fueran reconocidos como sujetos de derechos y no como esposas o esposos prematuros.

La ley no solo prohíbe estas prácticas, sino que también crea el Programa Nacional de Proyectos de Vida para niños, niñas y adolescentes, con el objetivo de brindarles herramientas para construir un futuro libre de violencia y con oportunidades.

 

¿Por qué era necesario prohibir el matrimonio infantil y las uniones tempranas?

Vacíos legales previos: El Código Civil permitía que padres o representantes legales autorizaran uniones tempranas, lo que abría la puerta a matrimonios forzados en menores de edad.

Impacto negativo: El matrimonio infantil está vinculado con la deserción escolar, embarazos adolescentes, violencia de género y limitación de oportunidades de desarrollo.

Compromiso internacional: Colombia se alinea con tratados y convenciones que buscan erradicar esta práctica, como la Convención sobre los Derechos del Niño.

 

Entre enero y julio de 2025, 1.630 niñas menores de 14 años habían sido madres en Colombia. DANE.

 

Panorama actual del embarazo adolescente en Colombia (2025)

Número total de partos adolescentes: Casos en menores de 14 años: En ese mismo periodo, 1.630 niñas menores de 14 años fueron madres, lo que evidencia situaciones de abuso y explotación sexual.

Tendencia general: Las cifras han mostrado una disminución lenta en los últimos años, pero el embarazo adolescente sigue siendo un problema de salud pública y social, especialmente en comunidades vulnerables.

Impacto social: El embarazo precoz afecta la permanencia escolar, limita oportunidades laborales y perpetúa ciclos de pobreza y desigualdad.

 

Implicaciones sociales y culturales de la prohibición del matrimonio infantil 

La aprobación de la Ley 2447 envía un mensaje claro: las niñas no son esposas, son personas con derecho a crecer y decidir su futuro. Este cambio legal también busca transformar imaginarios culturales que normalizaban las uniones tempranas en algunas regiones del país.

Además, la iniciativa se acompaña de campañas como #SonNiñasNoEsposas, que refuerzan la importancia de proteger la infancia y sensibilizar a las comunidades.

El matrimonio infantil estaba estrechamente ligado a embarazos tempranos, muchas veces no deseados. Al prohibir estas uniones, se espera una reducción significativa en los índices de embarazos forzados en niñas y adolescentes.

 

Impacto en la educación

Mayor permanencia escolar: Al eliminar la posibilidad de uniones tempranas, las niñas y adolescentes tendrán más oportunidades de continuar sus estudios sin la presión de asumir responsabilidades de pareja o maternidad prematura.

Reducción de la deserción: El matrimonio infantil era una de las principales causas de abandono escolar en zonas rurales y comunidades vulnerables. La Ley 2447 busca cortar ese ciclo y garantizar que los menores permanezcan en el sistema educativo.

Programa de Proyectos de Vida: La nueva política pública incluye un programa nacional que promueve la construcción de proyectos personales y profesionales, reforzando la idea de que la educación es la base para un futuro digno.

 

¿Qué sigue?

Ahora el cumplimiento de la ley que prohíbe el matrimonio infantil y las uniones tempranas debe enfrentarse a prácticas culturales arraigadas en algunas regiones, donde las uniones tempranas eran vistas como normales. Además, se requiere vigilancia para evitar uniones informales que sustituyan al matrimonio legal.

Si se implementa de manera efectiva, la prohibición puede transformar el panorama educativo y social del país, reduciendo desigualdades y fortaleciendo la garantía de derechos sexuales y reproductivos para niñas, niños y adolescentes en la sociedad.

 

Fortalecer la educación integral para la sexualidad

Fortalecer la educación integral para la sexualidad es clave porque ayuda a reducir embarazos adolescentes, prevenir violencias sexuales y de género y garantizar que niñas, niños y jóvenes tengan herramientas para tomar decisiones informadas, proteger su cuerpo y construir un futuro libre de violencia y desigualdad.

Actualmente hay un vacío de política pública en materia de educación sexual integral. Campañas como «Con mis hijos no te metas» que en 2016 tumbó la posibilidad de ensañar en los colegios la catedra de sexualidad, dejaron a niños, niñas y adolescentes sin formación segura y confiable en esta materia.

Por esto, Oriéntame desde su compromiso con la educación, la prevención y la promoción de los derechos cuenta con un programa de formación para docentes, acudientes y jóvenes. Este programa hace especial énfasis en la en la prevención de violencias basadas en género y en la prevención de embarazo adolescente.

Si deseas conocer más sobre este programa escribe a [email protected]

Fuentes:

Estadísticas Nacimientos 2025, DANE. Disponible en https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/salud/nacimientos-y-defunciones/nacimientos/nacimientos-2025

 Voces de las niñas y adolescentes en cifras: estadísticas de embarazo temprano en Colombia. Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Pontificia Universidad Javeriana. 2025. Disponible en https://www.javeriana.edu.co/recursosdb/d/lee/inf-130-embarazo-adolescente-oct-2025

El precio de la desigualdad: Consecuencias socioeconómicas del embarazo en adolescentes y la maternidad temprana en América Latina y el Caribe. 2025. Disponible en https://lac.unfpa.org/es/publications/el-precio-de-la-desigualdad-consecuencias-socio-economicas-embarazo-adolescente

Acción estatal para eliminar el matrimonio infantil y las uniones tempranas, y para prevenir el embarazo en adolescentes en América Latina y el Caribe: a 30 años de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing y del Programa de Acción de El Cairo. UNFPA. 2025. Disponible en https://lac.unfpa.org/es/publications/accion-estatal-eliminar-muitf-embarazos-adolescentes

Pregunta por los programas de formación para la prevención de violencias sexuales y basada en género

 

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Prevención de violencias contra mujeres y niñas basada en RESPECT

Prevención de violencias contra mujeres y niñas basada en RESPECT

Cada 25 de noviembre conmemoramos el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las mujeres, una fecha que nos convoca como sociedad. Y en especial, desde Oriéntame, como profesionales de salud sexual y reproductiva a reflexionar, visibilizar y fortalecer acciones encaminadas a la prevención de violencias contra las mujeres.

La violencia contra las mujeres no es un evento aislado: es una violación de derechos humanos, una expresión de desigualdades estructurales y una crisis permanente de salud pública.

En ese sentido, el documento Respeto a las mujeres: prevención de la violencia contra las mujeres, propuesto por Organización Mundial de la Salud, ofrece siete estrategias alimentadas por datos científicos, prácticas basadas en derechos humanos y enfoque de género.

A continuación, te invitamos a conocer porque este marco puede ser un referente en la prevención de violencias contra las mujeres y las niñas. Y cómo puede inspirar políticas, programas y prácticas concretas en contextos como Colombia.

 

Por qué la prevención debe ser prioridad

La violencia tiene múltiples consecuencias en la salud física, mental, sexual y reproductiva. Puede derivar en traumatismos, infecciones de transmisión sexual, embarazos no deseados, trastornos psicológicos, entre otros.

Sus efectos exceden lo individual, repercuten en familias, comunidades y sociedades, profundizando desigualdades de género e impidiendo que mujeres y niñas vivan plenamente sus derechos.

Un enfoque de prevención, más allá de la atención asistencial del problema que también se necesita, permite interrumpir ciclos de violencia, actuar sobre sus determinantes sociales y promover entornos seguros e igualitarios.

Por estas razones, la prevención de violencia contra las mujeres no solo debe entenderse como un asunto moral o cultural, sino como una prioridad de salud pública y justicia social.

 

1 de cada 4 mujeres de las Américas, de entre 15 y 49 años ha sufrido violencia física o sexual por parte de una pareja al menos una vez en su vida. OPS, 2025.

 

RESPETO: estrategia de prevención con base en evidencia

La herramienta RESPETO se enfoca en estrategias interrelacionadas, representadas por cada letra del término RESPETO.

R – Fortalecimiento de habilidades para relacionarse: promover en parejas relaciones basadas en respeto, comunicación, empatía y equidad, que prevengan dinámicas de control, dominación o abuso.

E – Empoderamiento de las mujeres: apoyar procesos de autonomía económica, social, de participación política y comunitaria, como factor clave para reducir vulnerabilidades frente a la violencia.

S – Servicios garantizados: asegurar el acceso a servicios de salud, atención psicosocial, remisión, protección y apoyo integral, de manera accesible, digna, confidencial y sin estigma ni juicios.

P – Reducción de la pobreza: reconocer que las condiciones socioeconómicas influyen fuertemente en el riesgo de violencia, por lo que mejorar las condiciones de vida y reducir la vulnerabilidad económica es parte esencial de la prevención.

E – Entornos seguros: transformar espacios comunitarios, educativos, laborales y públicos para que sean seguros, libres de violencia, discriminación o acoso; promover políticas de protección, participación comunitaria y control social.

T – Trabajo en prevención del abuso de niños, niñas y adolescentes: intervenir desde edades tempranas para prevenir la violencia entre generaciones, ofreciendo educación, protección, acompañamiento psicosocial y cultura de respeto desde la infancia.

O – Obtención de un cambio en actitudes, creencias y normas: desafiar las normas de género que naturalizan la dominación, la subordinación, la violencia, el control o la coerción; promover nuevas narrativas basadas en igualdad, consentimiento, autonomía y respeto mutuo.

 

Estas estrategias no funcionan por separado. Dan mejores resultados cuando se aplican juntas y de forma coordinada. Se potencian al involucrar a las personas y sus relaciones, a la comunidad y los contextos más amplios donde transcurre la vida de las mujeres.

 

Implicaciones para el sector salud 

Desde el trabajo en salud sexual y reproductiva que hacemos en Oriéntame, estas estrategias ofrecen una guía para integrar la prevención de violencia contra las mujeres. Algunos pilares clave:

Incorporar la violencia de género como prioridad en los servicios de salud sexual y reproductiva.  Asegurando que el personal de salud esté capacitado para la detección temprana, atención sensible, derivación adecuada, acompañamiento psicosocial y cuidado por la autonomía y dignidad de las mujeres. Esto implica trabajar con empatía, sin señalamientos y garantizando confidencialidad.

Promover el empoderamiento de las mujeres a través de espacios de información, educación sobre derechos sexuales y reproductivos, acompañamiento comunitario, redes de apoyo, acceso a oportunidades de formación, de modo que las mujeres puedan tomar decisiones libres y seguras sobre sus cuerpos, su vida y sus relaciones.

Generar espacios de diálogo comunitario y movilización social que promuevan reflexiones críticas sobre normas de género, desigualdades, estereotipos, relaciones de poder; involucrar tanto a mujeres como a hombres, personas sexualmente diversas, jóvenes, familias y comunidades, para construir entornos seguros, de respeto y equidad.

Integrar la prevención desde edades tempranas: en contextos educativos, de salud, comunitarios, con programas de educación integral en sexualidad, educación emocional, crianza respetuosa, prevención del abuso en la infancia y adolescencia.

Abogar por políticas públicas intersectoriales: salud, educación, justicia, protección social, desarrollo económico. La prevención de violencia contra las mujeres requiere decisiones estructurales, financiamiento sostenido, legislación eficaz, y compromiso estatal y comunitario.

 

Hacia una cultura de prevención: lo que podemos hacer hoy

En este 25 de noviembre, te invitamos a mirar la prevención no como una acción aislada, sino como un compromiso permanente. Algunas acciones concretas para promover la prevención de violencia contra las mujeres:

Difundir información basada en evidencia: compartir contenidos fiables, como el marco RESPETO, con equipos de salud, comunidades, organizaciones, redes sociales. Informar sobre qué es violencia de género, cuáles sus formas, consecuencias, cómo prevenirla.

Revisar protocolos de atención: garantizar o vigilar que los servicios de salud sexual y reproductiva incluyan la detección, atención y derivación de casos de violencia con enfoque en derechos, confidencialidad, empatía y equidad.

Crear espacios de formación y sensibilización: con profesionales de salud, en comunidades, con las familias para fortalecer habilidades relacionales, promover autonomía y cuestionar normas discriminatorias.

Trabajar en alianzas: entre sector salud, educación, organizaciones comunitarias, autoridades locales para impulsar políticas, programas y entornos seguros.

Escuchar a las mujeres: reconocer sus experiencias, respetar su autonomía, validar sus relatos, ofrecer apoyo integral, sin revictimización ni juicios.

 

Tal vez quieras leer Ciberacoso, identifícalo, protégete 

 

La violencia contra las mujeres y las niñas sigue siendo un grave problema de salud pública, sostenida en desigualdades estructurales de género. Pero es evitable.

La segunda edición de la herramienta RESPETO publicada este año por la OMS, muestra con evidencia científica que, con voluntad política, enfoque de género, y acciones multisectoriales es posible prevenir las violencias que afectan a las mujeres.

Este 25 de noviembre, además del llamado a la denuncia, hacemos una invitación a la acción desde nuestros contextos en familia, en comunidad, en educación o en el ámbito laboral, para que  la prevención de violencia contra las mujeres sea una prioridad política, una práctica diaria y un compromiso colectivo.

 

¿Necesitas asesoría personalizada?

Pregúntanos todo lo que necesites saber sobre el servicio de atención psicológica para sobrevivientes de violencias sexuales o basadas en género. Habla con una asesora llamando al teléfono fijo 601 744 7633 o escribe vía WhatsApp (+57) 313 488 8475. Oriéntame es tu lugar seguro.

 

Fuentes:

RESPECT women: preventing violence against women, segunda edición. OMS, 2025. Disponible en https://www.who.int/publications/i/item/9789240117020

Respeto a las mujeres: prevención de la violencia contra las mujeres, Primera edición, OMS, 2020. Disponible en https://www.paho.org/es/documentos/respeto-mujeres-prevencion-violencia-contra-mujeres 

Estimaciones regionales: la violencia contra mujeres y niñas: una realidad que persiste en las Américas, OPS, 2025. Disponible en https://www.paho.org/es/documentos/estimaciones-regionales-violencia-contra-mujeres-ninas-realidad-que-persiste-americas

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Ciberacoso, identifícalo y protégete

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En la era digital, las redes sociales, los foros, las aplicaciones de mensajería y los espacios de interacción en línea se han convertido en escenarios fundamentales para comunicarnos, aprender y compartir experiencias. Sin embargo, estos mismos entornos también han abierto la puerta a nuevas formas de violencia. Una de las más frecuentes es el ciberacoso, que impacta de manera desproporcionada a mujeres, adolescentes y personas LGBTIQ+.

Esta problemática no solo limita el derecho a expresarse libremente en internet, sino que también genera efectos emocionales, sociales y, en algunos casos, económicos y legales. Reconocer el ciberacoso como una forma de violencia basada en género es el primer paso para construir espacios digitales más seguros, inclusivos y respetuosos.

 

¿Qué es el ciberacoso?

El ciberacoso es cualquier conducta agresiva, repetitiva y no deseada que se ejerce mediante dispositivos electrónicos o plataformas en línea, con el fin de intimidar, humillar, controlar o dañar a una persona.

Aunque puede afectar a cualquier persona, se observa un patrón claro: mujeres, adolescentes y personas con orientaciones sexuales e identidades de género diversas están más expuestas debido a los prejuicios, la discriminación y las desigualdades que persisten en la sociedad.

Ejemplos frecuentes de ciberacoso incluyen:

  • Mensajes ofensivos o amenazantes enviados de manera constante.
  • Difusión de imágenes íntimas sin consentimiento (también llamado “pornografía no consensuada”).
  • Suplantación de identidad para dañar la reputación de una persona.
  • Comentarios sexistas, homofóbicos o transfóbicos en redes sociales.
  • Ciberpersecución (stalking), que implica vigilar o acosar digitalmente a una persona de manera insistente.
  • Campañas de desprestigio que buscan aislar o silenciar voces críticas.
  • El impacto diferenciado en mujeres y personas LGBTIQ+

 

Ciberacoso y derechos sexuales y reproductivos: una conexión dolorosa

Los derechos sexuales y reproductivos incluyen el derecho a decidir sobre el propio cuerpo, a recibir educación sexual integral, a acceder a servicios de salud sexual y reproductiva, y a vivir una vida libre de violencias.

Cuando una persona es víctima de ciberacoso por expresar su orientación sexual, identidad de género, o por compartir contenido relacionado con su vida íntima, estos derechos se ven directamente vulnerados.

El ciberacoso no se da en un vacío. Se enmarca en contextos donde las mujeres y las personas LGBTIQ+ ya enfrentan desigualdades estructurales. Por eso, el impacto de estas violencias es más profundo y dañino.

En mujeres: se manifiestan formas de violencia que reproducen los mismos patrones del acoso callejero o la violencia doméstica, pero trasladados al espacio digital. Muchas mujeres reciben mensajes con connotaciones sexuales no deseadas, amenazas de violación o intentos de control a través de redes sociales.

En adolescentes: la presión social y el uso intensivo de plataformas hacen que sean más vulnerables al ciberacoso. El impacto puede reflejarse en ansiedad, depresión, bajo rendimiento académico e incluso en conductas de autolesión.

En personas LGBTIQ+: el ciberacoso se relaciona con discursos de odio, insultos homofóbicos o transfóbicos y amenazas de “corrección” de su identidad u orientación sexual. En algunos casos, estas agresiones buscan forzar el silencio o invisibilizar sus voces en los espacios digitales.

 

Consecuencias del ciberacoso

El ciberacoso tiene consecuencias que trascienden la pantalla. No es un “problema menor” ni algo que deba minimizarse. Entre los efectos más comunes se encuentran:

Afectaciones a la salud mental, como ansiedad, insomnio, depresión y estrés postraumático.

Aislamiento social, debido al miedo de participar en espacios digitales o de interactuar en comunidades en línea.

Limitación de la libertad de expresión, especialmente en mujeres líderes sociales, periodistas o activistas.

Impactos económicos y laborales, cuando las agresiones dañan la reputación profesional o generan pérdidas de oportunidades.

Riesgos físicos, cuando las amenazas virtuales se trasladan a entornos presenciales.

 

¿Cómo podemos prevenir y enfrentar el acoso digital?

Prevenir y atender el ciberacoso requiere la acción conjunta de personas, comunidades, instituciones y plataformas digitales. Algunas recomendaciones son:

Fortalecer la educación digital: promover el uso responsable de internet y formar en ciudadanía digital con enfoque de género.

Denunciar el ciberacoso en las plataformas donde ocurre y, de ser necesario, ante las autoridades competentes.

Proteger la información personal: revisar configuraciones de privacidad y limitar el acceso a datos sensibles.

Generar redes de apoyo: acompañar a quienes viven estas violencias, evitando la revictimización y ofreciendo un espacio seguro para hablar.

Exigir responsabilidad a las plataformas digitales para que adopten políticas claras contra el ciberacoso y mejoren los mecanismos de denuncia.

Visibilizar el problema: reconocer el ciberacoso como una forma de violencia de género, para dejar de naturalizarlo o culpar a la víctima.

 

El papel de la sociedad y las instituciones

El ciberacoso refleja las desigualdades estructurales que persisten fuera de internet. Por eso, las soluciones no deben limitarse únicamente al ámbito tecnológico. Es necesario que los marcos legales reconozcan y sancionen estas violencias, y que los programas de prevención incluyan un enfoque de género e interseccionalidad.

Además, las instituciones educativas y de salud tienen un rol clave en la detección temprana de los efectos del ciberacoso, brindando apoyo psicosocial y promoviendo ambientes seguros donde niñas, adolescentes y personas LGBTIQ+ puedan expresarse sin miedo.

 

Para tener en cuenta

El ciberacoso no es solo una agresión virtual; es una forma de violencia que limita el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos, perpetúa estigmas y silencia voces necesarias. En Colombia, es urgente visibilizar esta problemática, fortalecer la legislación y empoderar a las personas para que puedan vivir su sexualidad y su identidad libremente, también en el mundo digital.

Hablar de este tema con claridad, reconocer sus impactos y actuar de manera colectiva es fundamental para construir entornos digitales libres de violencia. Internet requiere gobernanza y compromiso social con el respeto, la empatía y la igualdad, para que sea un espacio de encuentro y diversidad para todas las personas y que, sin importar su género u orientación sexual, puedan expresarse plenamente.

¿Has sido víctima de ciberacoso o conoces a alguien que lo ha vivido? No estás sola, solo ni en silencio. Te invitamos a consultar el servicio de atención psicológica especializado en atención de personas víctimas de violencias ofrecido por Oriéntame. Aquí encontrarás acompañamiento emocional, orientación y herramientas para recuperar tu bienestar.

Tu salud mental importa. Tus derechos también. Y mereces vivir sin miedo, en todos los espacios, incluidos los digitales.

 

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Estamos para acompañarte, pregúntanos todo lo que necesites sobre el servicio de atención psicológica. Habla con una asesora llamando al teléfono fijo 601 744 7633 o escribe vía WhatsApp (+57) 313 488 8475. Oriéntame es tu lugar seguro.

 

Referencias

  1. Qué es el ciberbullying. Pantallas Amigas. 2025 Tomado de https://www.ciberbullying.com/cyberbullying/que-es-el-ciberbullying
  2. Ciberacoso: qué es y cómo detenerlo. UNICEF. 2025 Tomado de https://www.unicef.org/es/end-violence/ciberacoso-que-es-y-como-detenerlo 
  3. Manual de autocuidados digitales feministas. Akahataorg. 2024. Tomado de https://akahataorg.org/wp-content/uploads/2024/01/Akahata-Manual-Final-Digital.pdf

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Qué son los micromachismos

Qué son los micromachismos

Con el aumento de las múltiples casos de violencias contra niñas, mujeres y personas LGBTIQ, urge reconocer y erradicar formas más sutiles de violencia, como los micromachismos, que perpetúan las desigualdades de género de manera cotidiana.

 

La violencia de género es un problema estructural

La violencia de género se entiende como cualquier acto de violencia ejercido contra una persona por razón de su género y que cause daño físico, sexual, psicológico o económico.

Este tipo de violencia tiene como objetivo perpetuar las desigualdades de poder y control en función del género y se dirige mayoritariamente contra mujeres y niñas. Puede manifestarse en diversos ámbitos de la vida, como el hogar, el trabajo, la comunidad e incluso en entornos digitales, y abarca desde agresiones físicas hasta formas más sutiles, como la violencia simbólica y los micromachismos.

Hoy día afecta a millones de personas en el mundo, mayoritariamente a las mujeres. Esta violencia se manifiesta de diversas maneras y en distintos ámbitos de la vida, desde el hogar hasta los espacios públicos y laborales.

Comprender los tipos de violencia de género y cómo combatirlos es un paso fundamental para construir sociedades más justas e igualitarias. Además, es importante reconocer formas más sutiles de violencia, como los micromachismos, que perpetúan las desigualdades de género de manera cotidiana.

 

Micromachismos: la violencia de lo cotidiano

Los micromachismos son conductas, actitudes y comentarios cotidianos que perpetúan la desigualdad de género. Aunque a menudo pasan desapercibidos o se consideran «inofensivos», tienen un impacto acumulativo que refuerza las relaciones de poder y el control sobre las mujeres. Ejemplos de micromachismos incluyen:

  • Interrumpir a una mujer constantemente en conversaciones («mansplaining»).
  • Asumir que las mujeres son responsables únicamente del cuidado del hogar y los hijos.
  • Comentarios sobre el aspecto físico de una mujer en contextos profesionales.
  • Minimizar o descalificar las emociones o experiencias de las mujeres.

 

Cómo erradicar los micromachismos 

  1. Educación y sensibilización: Es esencial promover la educación en igualdad de género desde edades tempranas. Enseñar el respeto, la equidad y el reconocimiento de derechos ayuda a prevenir actitudes y comportamientos violentos.
  2. Reconocer y cuestionar los micromachismos: Identificar estas conductas es el primer paso para erradicarlas. Es importante reflexionar sobre nuestras propias actitudes y señalar comportamientos inadecuados de manera constructiva.
  3. Fomentar el empoderamiento de las mujeres: Apoyar a las mujeres para que desarrollen su autonomía y participen en todos los ámbitos de la sociedad en igualdad de condiciones es clave para combatir las desigualdades.
  4. Crear redes de apoyo: Las víctimas de violencia de género necesitan entornos seguros y redes de apoyo que les permitan denunciar y superar estas situaciones. Las organizaciones y colectivos que trabajan en este ámbito son fundamentales.
  5. Denunciar y legislar: Es crucial que existan marcos legales que protejan a las víctimas de violencia de género y castiguen a los agresores. Denunciar las situaciones de violencia es un paso valiente y necesario.
  6. Involucrar a los hombres: La lucha contra la violencia de género no es solo tarea de las mujeres. Los hombres también deben cuestionar sus privilegios y comportamientos, así como apoyar activamente el cambio hacia la igualdad.

Combatir la violencia de género y los micromachismos requiere un compromiso colectivo y constante. Solo a través de la acción conjunta y la transformación de nuestras estructuras sociales podremos construir un mundo más justo, seguro e igualitario para todas las personas.

 

Entonces, si conoces una persona que pueda necesitar ayuda profesional para superar una situación de violencia hazle saber del servicio de atención psicológica especializada en sobrevivientes de violencias de génro que ofrece Oriéntame.

Para conocer más sobre los servicios, precios o disponibilidad de citas por favor contáctanos de lunes a sábado entre 7 am y 7 pm al teléfono 601 744 7633 ó vía chat en WhatsApp

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¿Cómo ayudar a una amiga que sufrió violencia sexual?

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Enterarse que una persona conocida o tal vez familiar ha experimentado algún tipo de violencia sexual suele ser impactante y puede dejarte sin palabras y sin saber que hacer para reconfortarla. Y el hecho de que esa persona se anime a compartirlo contigo, además de una señal de confianza puede ser también un pedido de ayuda.

La violencia sexual afecta a personas de todas las edades, géneros, orientaciones sexuales y condiciones socioeconómicas. Es un acto de poder y control que puede dejar cicatrices físicas y emocionales duraderas en las víctimas. Por ello, es fundamental abordar este tema con seriedad y comprensión.

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Saber si esa persona ya recibió algún tipo de ayuda, si la situación de violencia es actual o una experiencia del pasado, si quien la agredió es alguien conocido o incluso vive con la víctima y aún está bajo amenaza será determinante a la hora de ofrecer tu apoyo.

 

¿Qué es la violencia sexual?

Es importante entender que la violencia sexual puede manifestarse de diferentes maneras, incluyendo el acoso sexual, la agresión sexual, el abuso sexual infantil, el incesto, la explotación sexual y la violación.
Según la OMS[1], la violencia sexual es “todo acto sexual, la tentativa de consumir un acto sexual, cualquier comentario o insinuación sexual no deseada o cualquier otro acto dirigidos a comerciar con la sexualidad o contra la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona, independientemente de su relación con la persona sobreviviente, en cualquier ámbito”.
La violencia sexual incluye la penetración no consentida por la vagina, la boca o el ano, utilizando el pene, otra parte del cuerpo o un objeto. El intento de hacerlo se conoce como “tentativa de violación”. Además, en el caso de las personas menores de 14 años, se considera violencia toda actividad sexual, incluso si se tiene la aprobación de la persona menor de edad.

 

Claves para dar apoyo a víctimas de violencia sexual

Muchas veces las personas que pasan por una situación de violencia tienen grandes temores por compartir lo que les pasó o pedir ayuda, sentimientos como la vergüenza, el miedo a que se les culpe o simplemente a que no les crean puede hacerles sufrir en silencio por mucho. tiempo.

De allí que la primera recomendación para quienes acompañan a las víctimas sea escuchar con atención plena y respeto lo que la persona necesita y quiera contar. Otros aspectos a tener en cuenta pueden ser:

  • Reconocer el valor y esfuerzo para compartir la historia de violencia.
  • Agradecer y honrar la confianza que esa persona ha puesto en ti creyendo en su historia.
  • Desculpabilizar, la responsabilidad de la violencia sexual es de los victimarios nunca de las víctimas.
  • Evitar cualquier forma de juicio, ante un hecho violento cada persona reacciona de manera particular, como puede y con los recursos que tiene en el momento.
  • Ofrecer compañía o apoyo, explora si hay otras personas de su confianza para que puedan acompañarle.
  • Reconocer los propios límites, aunque tengas las mejores intenciones, la violencia sexual produce un gran impacto en la vida de las personas, sanarse de esa experiencia requiere un gran trabajo de parte de las personas sobrevivientes y en muchos casos es necesaria la intervención y acompañamiento con profesionales sociales y de la salud.
  • Informarse, acompañar a la persona a buscar información confiable sobre sus derechos y los servicios especializados a donde puede recurrir para ejercer estos derechos, este puede ser el primer paso y representar un apoyo importante en un momento de confusión y miedo.

 

¿Qué derechos tienen las víctimas de violencia sexual en Colombia?

Las personas sobrevivientes a hechos de violencia sexual tienen una serie de derechos protegidos por diversos tratados y convenios internacionales suscritos por Colombia, así como varias leyes nacionales[2], que incluyen:

  • Información Clara y Oportuna : Derecho a recibir información clara, completa, veraz y oportuna sobre sus derechos y los procedimientos disponibles.
  • Consentimiento Informado : Derecho a dar su consentimiento informado para los exámenes médico-legales y elegir el sexo del facultativo que los realice.
  • Reserva de Identidad : Derecho a que se mantenga la reserva de identidad al recibir asistencia médica, legal o social.
  • Decisión sobre Confrontación con el Agresor : Derecho a decidir voluntariamente si puede ser confrontada con el agresor en cualquier espacio de atención o procedimiento.
  • Asesoría Jurídica gratis : Derecho a orientación, asesoría jurídica y asistencia técnica legal gratuita, inmediata y especializada desde el momento en que se denuncia la violencia.
  • Acceso a Mecanismos de Protección : Derecho a acceder a mecanismos de protección y atención para ellas y sus hijos e hijas.
  • Derecho a la Justicia : Derecho a la verdad, la justicia, la reparación y garantías de no repetición frente a los hechos de violencia.
  • Atención Integral : Derecho a recibir servicios de atención integral con cobertura suficiente, accesible y de calidad.

 

Moretones, cicatrices y otras lesiones invisibles.

Sin importar la edad o el género, las personas que sobreviven a la violencia pueden sufrir consecuencias físicas, emocionales, mentales, sociales y económicas. No obstante, la peor carga la soportan las mujeres y las niñas, además de representar la mayoría de los casos, las secuelas para su salud y bienestar sexual y reproductivo suelen ser más severas.

 

1 de cada 3 mujeres y niñas de 15 a 49 años informan violencia de pareja o violencia sexual por cualquier agresor en algún momento de su vida[3].

 

Por ejemplo, en materia de salud reproductiva pueden sufrir traumas ginecológicos, embarazos no deseados, abortos peligrosos o forzados, disfunciones sexuales e infecciones de transmisión sexual.

Sin embargo, independientemente de si los hechos de violencia sexual implicaron una agresión física o de otra índole (como amenazas, extorsión o intimidación), una de las secuelas más profundas para las personas tiene que ver con el daño emocional.

Algunas de las afectaciones de salud mental más comunes con las que deben lidiar las personas sobrevivientes de la violencia sexual son: Ansiedad, depresión, estrés postraumático, trastornos de la alimentación y el sueño, comportamiento suicida, adicciones, riesgo de violencia sexual subsecuente.

Es vital contar con servicios de acompañamiento psicosocial, atención de salud y asesoramiento jurídico, debidamente capacitado y sensible a las necesidades de las personas víctimas[4]. Hoy día los protocolos de atención en los servicios de salud incluyen:

  • Anticoncepción de emergencia
  • tratamiento y profilaxis de enfermedades de transmisión sexual, incluyendo la infección por VIH.
  • Información sobre aborto seguro
  • Pruebas de medicina legal
  • Oferta o remisión a servicios de atención psicológica.
  • Remisión a servicios de asesoría jurídica y denuncia

 

¿Cuáles son los pasos para acceder a la justicia en caso de violencia sexual?

Es importante saber que ninguna persona sobreviviente de actos de violencia sexual está obligada a denunciar. Sin embargo, obtener verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición frente a los hechos de violencia es un derecho de todas las víctimas. Así las cosas, los pasos para acceder a la justicia después de una agresión sexual en Colombia son[5]:

  1. Identificar: con asesoría tu o tu amiga puede informarse a qué se tiene derecho, posibilidades de indemnización, los pasos del proceso y conocer el alcance de la denuncia, para esto se puede recurrir a los Centros de Atención e Investigación Integral a la Víctimas de Delitos Sexuales (Caivas), Centro de Atención Penal Integral a Víctimas (CAPIV), Unidades de Reacción Inmediata de la Fiscalía (URI), Casas de Igualdad de Oportunidades para las Mujeres, Casas de Justicia, Estaciones de Policía.
  2. Atender: Es fundamental realizar exámenes y recibir tratamiento para la prevención de infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH/sida, esto se puede solicitar en la EPS o en cualquier hospital público.
  3. Denunciar: El sobreviviente puede presentar una denuncia de forma verbal o escrita ante la Fiscalía General de la Nación, sin necesidad de llevar un abogado(a).
  4. Recopilación de Evidencia Médica Legal: Se debe recoger evidencia médica legal que será crucial para el proceso judicial.

Atención para el daño psicológico

Además de la asesoría legal, es importante que la víctima reciba apoyo psicológico durante todo el proceso. Estos servicios no buscan solo atender el impacto inmediato del trauma, sino también promover la resiliencia y la recuperación a largo plazo de las personas sobrevivientes a la violencia sexual.

Varias instituciones de carácter público y privado como en Oriente hay servicios de atención para personas que han sobrevivido a violencia sexual y en general violencias basadas en género . En general, esta atención comprende:

  • Valoración Inicial: Se realiza una valoración individual (y familiar si fuese necesario) para entender las necesidades específicas de la persona y su entorno.
  • Plan de Atención Personalizado: Se elabora un plan de atención personalizado que, dependiendo del caso, puede incluir terapia individual, grupal y de apoyo para la persona y su familia.
  • Seguimiento a Largo Plazo: Se realiza un seguimiento a largo plazo para asegurar la recuperación integral de la persona sobreviviente.

Si tú o una persona que conoces ha vivido abuso o violencia sexual la consulta psicológica en Oriéntame puede ayudar a superar esta experiencia, pide tu cita hoy mismo.

Fuentes:

[1] Manejo clínico de las personas sobrevivientes de violación y de violencia de pareja, OMS, 2022. Página 3. Consultado el 12 abril 2024, disponible en https://iris.who.int/bitstream/handle/10665/354575/9789240041301-spa.pdf 

[2] Derechos de las víctimas de violencias de género, Ministerio de Salud. Consultado en 12 abril 2024, disponible en https://www.minsalud.gov.co/salud/publica/ssr/Paginas/Derechos-de-las-victimas-de-violencias-de-genero.aspx

[3] Violencia contra la mujer, OMS, 2021. Disponible en https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/violence-against-women

[4] Comprender y abordar la violencia contra las mujeres. OMS, 2012. Disponible en https://www.who.int/es/publications/i/item/WHO-RHR-12.37 

[5] ¿Qué hacer en caso de ser víctima o conocer de un abuso o violencia de tipo sexual? Ministerio de Justicia, 2018. Disponible en https://www.minjusticia.gov.co/programas-co/LegalApp/Paginas/Qu-hacer-en-caso-de-ser-victima-o-conocer-de-un-abuso-o-violencia-de-tipo-sexual.aspx 

Pregunta por el servicio de atención psicológica para sobrevivientes de violencia sexual

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