Salud sexual y reproductiva en escenarios de crisis: una necesidad que no puede esperar
Cuando ocurre una emergencia, las prioridades suelen concentrarse en garantizar alimentos, agua, alojamiento y seguridad. Sin embargo, las necesidades de salud sexual y reproductiva también continúan y, en muchos casos, aumentan. El embarazo, la menstruación, la necesidad de anticoncepción o la atención después de una violencia sexual no se detienen durante una emergencia.
Las crisis humanitarias pueden interrumpir el acceso a servicios esenciales de salud sexual y reproductiva y aumentar el riesgo de violencias basadas en género. Por eso, estos servicios deben incluirse dentro de la respuesta humanitaria protegiendo la vida, la salud y los derechos de todas las personas.
¿Qué pasa con la salud sexual y reproductiva durante una emergencia?
Desastres naturales como el sismo que afectó a Colombia y otras situaciones de crisis impactan hospitales, centros de salud, vías de acceso y cadenas de suministro. También pueden dificultar el acceso a agua potable, medicamentos, métodos anticonceptivos, preservativos y productos para la gestión menstrual.
Al mismo tiempo, pueden aumentar algunas situaciones de riesgo. En contextos de crisis humanitaria, aumentan las tasas de embarazos no deseados, infecciones de transmisión sexual, complicaciones del embarazo y parto, abortos inseguros y mortalidad materna y neonatal.
Por esta razón, a las comunidades afectadas se les debe garantizar, entre otros aspectos:
- Atención durante el embarazo, el parto y el posparto.
- Anticoncepción y orientación sobre prevención de embarazos.
- Prevención, diagnóstico y tratamiento de infecciones de transmisión sexual.
- Atención médica y apoyo psicosocial a personas sobrevivientes de violencia sexual.
- Accesos a servicios seguros de aborto.
- Acceso a productos menstruales, agua, saneamiento e instalaciones adecuadas para la higiene menstrual.
La salud menstrual también es una prioridad
Menstruar durante una emergencia puede convertirse en un desafío cuando se pierde el acceso a productos de gestión menstrual, agua, baños o espacios privados. No contar con estas condiciones puede afectar la dignidad, la privacidad y el bienestar de niñas, adolescentes, mujeres y otras personas menstruantes.
Por eso, los productos menstruales no deberían considerarse una ayuda secundaria dentro de una emergencia. El acceso a productos adecuados y culturalmente pertinentes, junto con agua y condiciones para el saneamiento e higiene personal, forma parte de las necesidades de salud sexual y reproductiva que deben atenderse desde el inicio de una crisis.
Una respuesta que incluya a todas las personas
Las emergencias no afectan a todas las personas de la misma manera. Adolescentes, personas con discapacidad, personas LGBTQIA+, indígenas y migrantes y otros grupos que enfrentan discriminación pueden encontrar barreras adicionales para acceder a servicios de salud sexual y reproductiva. Entre ellas están la distancia, la falta de transporte, instalaciones inaccesibles, el estigma y la discriminación.
Por eso, la atención debe ser accesible, adecuada y de calidad, sin discriminación. También debe respetar la privacidad, la confidencialidad y la capacidad de cada persona para tomar decisiones informadas y autónomas sobre su salud.
La experiencia en diferentes emergencias muestra, además, que acercar los servicios a las comunidades puede ayudar a reducir estas barreras. Las unidades móviles, el personal de salud comunitario y las parteras han permitido llevar atención a personas que, de otro modo, tendrían grandes dificultades para acceder a ella.
Ante una emergencia, cuidar también es garantizar derechos
Una emergencia no suspende las necesidades de salud sexual y reproductiva ni los derechos de las personas. Incluir estas necesidades de manera sostenida en el tiempo permite prevenir complicaciones, reducir riesgos y ofrecer una respuesta más digna e integral.
En el contexto del terremoto ocurrido en Colombia el 10 de agosto de 2026, queremos invitarte a contribuir a que la respuesta también tenga en cuenta una necesidad cotidiana y esencial: la gestión menstrual.
Cómo ayudar
Apoya la provisión de insumos de salud menstrual para niñas, adolescentes, mujeres y personas menstruantes que se encuentran en las zonas afectadas. Tu donación puede ayudar a que quienes están atravesando esta emergencia cuenten con productos menstruales y condiciones básicas para vivir su menstruación con dignidad.
Dona y súmate a esta respuesta humanitaria.
Fuentes:
Sexual and Reproductive Health in Emergencies: Promising Practices to Address the Crisis within a Crisis, Gayatri Patel, 2024.
Haz tu aporte por la salud sexual y reproductiva
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